Playa de Helgueras
playa en Noja
La Playa de Helgueras, situada en el litoral oriental de Cantabria, se extiende a lo largo de más de dos kilómetros y constituye uno de los espacios costeros más representativos de la villa de Noja. Este arenal comienza junto al canal de salida de la Marisma Victoria y se prolonga hasta los pies del monte El Brusco, donde se funde con el entorno natural más salvaje de la costa cantábrica.
Aunque a primera vista pueda parecer una prolongación de la Playa de Trengandín, Helgueras es una playa diferenciada en los documentos oficiales de ordenación del litoral. Mientras que Trengandín tiene carácter urbano, Helgueras conserva su carácter natural y rural, más próximo al paisaje original de la costa cántabra. La separación natural entre ambas la marca un pequeño canal que solo es visible durante la bajamar, perteneciente al sistema de marismas que forman parte del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.
La playa destaca por su arena fina y dorada, la presencia de dunas con vegetación autóctona y la ausencia de construcciones inmediatas, lo que refuerza su valor ecológico. Este espacio se encuentra protegido bajo varias figuras legales, al formar parte de un LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) y una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), que garantizan la conservación de sus hábitats y especies.
Helgueras es un enclave ideal tanto para el disfrute tranquilo del mar como para la observación de aves y paseos en contacto directo con la naturaleza. A lo largo de la playa transcurre un paseo que permite recorrer cómodamente su longitud desde el barrio de Helgueras hasta El Brusco, conectando distintos accesos. Los dos principales puntos de entrada están situados en el núcleo de Helgueras y en el acceso del Brusco, donde también se encuentran aparcamientos habilitados, torretas de vigilancia, duchas y espacios para bicicletas.
Gracias a su orientación norte y su exposición al mar abierto, es también un lugar frecuentado por aficionados al surf y otros deportes acuáticos. Su amplitud y escasa masificación, incluso en temporada alta, la convierten en una de las playas más recomendadas de Cantabria para quienes buscan tranquilidad, espacio y contacto con el entorno natural.
Cómo llegar: ver en el mapa