Casa del Regidor Ovalle Prieto
monumento en Salamanca
Este edificio cobra relevancia por ser el hogar en el que Miguel de Unamuno vivió y, significativamente, donde respiró su último aliento. La Casa del Regidor Ovalle Prieto se convierte así en el escenario de los últimos capítulos de la vida de Unamuno, un hombre que marcó profundamente la literatura y el pensamiento español.
La fachada de la casa, adornada con versos conmovedores, resuena con las palabras del autor. En ellas, Unamuno inmortaliza su conexión con Salamanca, declarando que, aunque su cuerpo se desvanezca en las profundidades de la muerte, su alma perdurará en los rincones dorados de la ciudad.
[indent data=1]Del corazón en las honduras guardo
[indent data=1]tu alma robusta. Cuando yo me muera,
[indent data=1]guarda, dorada Salamanca mía,
[indent data=1]tú mi recuerdo.
[indent data=1]
[indent data=1]Y cuando el sol al acostarse encienda
[indent data=1]el oro secular que te recama,
[indent data=1]con tu lenguaje de lo eterno heraldo
[indent data=1]di tú que he sido.
La Casa del Regidor Ovalle Prieto se convierte en más que un edificio antiguo; se transforma en un monumento que rinde homenaje a la grandeza literaria de Unamuno. Cada ladrillo cuenta la historia de un hombre cuyo pensamiento desafiante resonó en las aulas y las letras de la España del siglo XX.
Cuando el sol, con sus rayos dorados, acaricia la fachada de la casa, es como si Unamuno mismo estuviera presente, recordándonos su legado imperecedero. La Casa del Regidor Ovalle Prieto se erige no solo como un lugar histórico, sino como un altar dedicado a uno de los grandes exponentes de la literatura española.
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